Plañidera iluminaestrellas
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Máscara del llanto de la Plañidera
A menudo, hay Bufones que sospechan que la tristeza de los Plañideros es falsa. El llanto de los actores es producto del diseño deliberado del guion. ¿Quién puede saber sus verdaderos sentimientos?
En la prolongada Guerra Interestelar de la Energía, inspirados por el Eón de la Exultación, los Plañideros y los Bufones acudieron juntos al campo de batalla repleto de huesos para mostrar su magia ante el universo.
El telón del firmamento se agitó y ocultó los rastros de la Legión. Al segundo siguiente, el enorme ejército ya había sido trasladado al otro lado del agujero de gusano. Los soldados se miraron entre sí y no tuvieron más remedio que soltar sus armas.
"Plañideros, ya hay suficiente llanto en una guerra, ¿qué más pueden ofrecernos?".
Una exquisita góndola navegó desde el mar de estrellas y un melodioso canto resonó por todo el campo de batalla.
Al instante siguiente, las estrellas se apagaron, el cosmos se convirtió en un oscuro escenario y la verdadera guerra se transformó en una espectacular ilusión trágica.
Los soldados, sumidos en la ilusión efímera de una obra de teatro, vivían la trama de masacrarse entre sí. Los muertos no podían volver a sus hogares y los vivos padecían de la maldición.
"¡Oh, villano que todo lo destruyes, resulta que tú también tienes madre, tú también tienes hijos!". Al recitar estas palabras, una máscara rota se lamentó a gritos.
"Dentro de quinientos años, en la superficie de una estrella, esta bala seguirá tan candente como siempre, pero ¿dónde estaremos nosotros?". Bajo los subtítulos mudos, se hallaba una máscara ensangrentada que sollozaba en silencio.
"¡Oh, huesos a orillas del río sin nombre, quienes los añoran aún derraman lágrimas por ustedes!". Numerosas máscaras entonaron una elegía al unísono.
...
Los necios obsesionados siempre codician las máscaras de quienes están en el escenario. De entre ellos, la ladrona más famosa tal vez sea Carla Harper.
Se infiltró a escondidas en la góndola y le robó la máscara al líder de los Plañideros con la intención de gastar una broma de mal gusto: revelar su identidad como Bufón en el clímax de la tragedia.
Al caer el telón, los soldados despertaron como de un sueño; comprendieron lo absurda que era la guerra y se retiraron entre vítores, como sobrevivientes de un desastre.
El líder de los Plañideros le quitó suavemente la máscara a Carla Harper, pero descubrió que ya tenía el rostro bañado en lágrimas.
